Una familia de Dénia halla restos humanos y cree que son de un hombre desaparecido en 1994 cuyo padre confesó haberlo matado
EL PAÍS-
Una familia de Dénia (Alicante, 49.000 habitantes) regresó la semana pasada a la casa en la que había vivido hasta hace 17 años, situada en pleno centro de la ciudad, justo a espaldas del Ayuntamiento. Pidieron de manera insistente a la actual propietaria que les dejara picar en el suelo de lo que actualmente es una salita y, en su tiempo, fue un patio interior. Accedió a hacerlo por lo que le dijeron que podía haber debajo.
Al levantar el suelo, aparecieron huesos. Tras el hallazgo, el pasado miércoles acudieron a la comisaría de la Policía Nacional para explicar que los restos pertenecían a un hombre dado por desaparecido en 1994, al que había matado su padre tras una discusión por drogas. La investigación policial ha determinado que se trata de restos humanos. Falta cotejar el ADN para identificar al fallecido y ratificar el asesinato, cuyo autor murió hace años y que, en todo caso, habría prescrito.
La desaparición del hijo de esta familia dianense está acreditada. Según fuentes cercanas a la investigación, fue su madre la que, años después de que se le perdiera el rastro, interpuso una denuncia ante la Policía Nacional para que se le buscara. Los motivos por los que ahora sale a la luz el secreto familiar, sin embargo, varían. Los investigadores manejan dos versiones. En la primera, fue el padre y presunto asesino el que reunió a los suyos en su lecho de muerte y confesó el crimen, tal como adelantó ayer el diario La Marina Plaza. Víctima y agresor eran, en aquel momento, toxicómanos y discutieron por una dosis de heroína. El padre lo mató, lo descuartizó y lo enterró en varios hoyos diseminados por el patio. La hija y, por tanto, hermana del fallecido, se empeñó años después en confirmar que todo aquello era cierto y, junto a multitud de miembros de la familia, que han tomado las inmediaciones del inmueble durante varios días, pidió permiso para excavar en su antiguo domicilio. Hasta que el permiso se le concedió.
La segunda versión señala que la madre y la hermana fueron testigos del asesinato y decidieron ocultarlo durante décadas. Posteriormente, primero murió el padre, luego la madre, ambos hace años, y la hija esperó a que el delito prescribiera para confesarlo al resto de la familia y, después, ponerlo en conocimiento de la Policía, en una decisión que tiene desconcertados a los agentes implicados en el caso.
Más de 30 años después, lo único que han podido hacer los investigadores de la Policía Judicial y Científica de la capital de la comarca de la Marina Alta, al norte de Alicante, es certificar la presencia de restos en la vivienda, una casa de dos plantas situada en la calle Hospital en la que la actual propietaria, una mujer que vive sola, efectuó una reforma que transformó el patio interior en varias dependencias, entre ellas una salita y un pasillo. Un análisis forense ha determinado que los huesos encontrados son humanos. Los investigadores han pedido muestras de ADN a los miembros de la familia para verificar que coinciden con las de los restos hallados. Una vez que se complete el análisis, toda la información se pondrá a disposición de un juzgado de Dénia.







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