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Los mercados emergentes vuelan mientras Argentina se hunde




El informe semanal de BlackRock -la mayor gestora de activos e inversión del mundo, con más de USD 12,5 billones- del 9 de febrero, señala que “Las acciones y bonos de los mercados emergentes (ME) han tenido un comienzo de año sólido tras un 2025 estelar. Creemos que la rentabilidad puede volver a ser positiva… aunque la selectividad es clave. Nos centramos en las grandes fuerzas… especialmente en IA en hardware tecnológico en Asia y en acciones vinculadas a materias primas en Latinoamérica”.

A continuación, publica el siguiente gráfico sobre “Rendimiento del índice MSCI de Mercados Emergentes, 2015-2026” y señala que el mismo “muestra que las acciones de los ME están trasladando el rendimiento superior del año pasado a 2026: el índice MSCI de ME superó a su homólogo de los mercados desarrollados en enero”.



Enero=base 100 Abril Junio Octubre

“La fortaleza de las acciones de ME se ha mantenido en 2026: el índice MSCI de ME registró una ganancia de casi el 9% el mes pasado, su mejor enero desde 2012 y una de sus mayores ganancias mensuales en los últimos años, superando fácilmente la ganancia del 2,2% en las acciones de los mercados desarrollados”, continúa el informe.

Y más adelante señala que “Las acciones surcoreanas han subido más de un 20% tras las fuertes ganancias del año pasado, mientras que India sigue rezagada, incluso con el reciente acuerdo comercial con EE.UU”.

Y continúa asegurando que “El apetito de los inversores por los ME se mantiene fuerte: 2025 fue un año récord para entradas de capital, con ETPs de deuda y renta variable de ME que captaron USD 152.000 millones y 103.000 millones respectivamente, según datos de BlackRock y Markit”.

“Los ME son clave para el desarrollo de la IA, desde los metales industriales hasta las cadenas de suministro de fabricación… como el cobre, necesarios para impulsar el desarrollo de la tecnología se encuentran… especialmente en América Latina… También prevemos que la reestructuración de las cadenas de suministro globales beneficia a México, Brasil y Vietnam, mientras que el aumento de los precios de las materias primas beneficia a Latinoamérica”, afirman los analistas de BlackRock.

Por otro lado, dada la volatilidad de las monedas locales, “Preferimos la deuda de mercados emergentes en moneda fuerte y mantenemos la selectividad en la renta variable de ME”, recomiendan estos analistas.

Por cierto, llama la atención que el informe no mencione a la Argentina considerando la increíblemente alta publicidad que ha conseguido su presidente que es un excelente propagandista.

Pero, dejando de lado propagandas y discursos, la realidad es que las inversiones en Argentina no son para destacar. Para comparar con el gráfico de BlackRock, veamos aquí el desempeño del S&P Merval durante el 2025:


Y en lo que va del 2026:


Resumiendo, como puede verse en el siguiente gráfico, si tomamos el desempeño del S&P Merval de un año a la fecha, el resultado no llega al 20% y, si le descontamos la suba del IPC, queda negativo “en términos reales”:



Es importante la comparación que haré a continuación. Como puede verse en los siguientes gráficos, tanto la bolsa brasilera (Bovespa) como la colombiana (Colcap) han tenido un desempeño mucho mejor, de un año a esta parte:

El Bovespa:


El Colcap:



Por qué es importante esta comparación. Porque ambos países están gobernados por izquierdistas y Colombia por un exguerrillero. Esto demuestra que las inversiones genuinas no escuchan los discursos de burócratas ni sus antecedentes, sino que analizan lo que efectivamente sucede en el lugar ignorando a los políticos. Y, la realidad, es que hoy tanto Brasil como Colombia, al menos de momento, tienen una economía con menor injerencia del Estado que en Argentina (y lo destacan todos los índices de libertad económica).

Para que no queden dudas, veamos más allá de las bolsas de valores. La Inversión Extranjera Directa (IED) en Colombia durante 2025 cerró en USD 9.173 millones, cayendo un 14,1% frente a 2024, según el Banco de la República, básicamente como respuesta a un aumento en la presión fiscal. En tanto que en Brasil, la IED durante 2025 marcó un hito significativo, alcanzando los USD 84.100 millones entre enero y noviembre, el nivel más alto en una década.

En contraste, en Argentina, por primera vez desde 2003, la IED ha tenido un saldo acumulado negativo de USD 1.521 millones, entre enero y noviembre de 2025:


Por otro lado, según los últimos datos de la agencia de recaudación tributaria, ARCA, desde noviembre del 2023 hasta agosto del 2025 cerraron 15.000 empresas. Claramente en Argentina se desinvierte, a la espera de que el gobierno cumpla con su tan mentada inclinación hacia una economía de mercado libre.

De momento, como bien señala Roberto Cahcanosky “Si uno mira los datos de inflación del año 2025 hasta enero de este año, se va a encontrar con que, a partir de junio del año pasado… está continuamente en ascenso… Pero al mismo tiempo… (como muestra) el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE)… la economía está totalmente estancada”.

El primer grave problema que tiene Argentina es que el mercado de cambio de divisas no es libre, sino que el gobierno lo manipula. Ahora, este mercado regula la producción nacional, es decir, para poder comprar en el exterior, hay que producir en el país de modo de obtener los dólares necesarios. Cuando la producción local es floja, entran pocas divisas, ergo, sube su precio medido en pesos lo que abarata la producción local en dólares incentivando de este modo el consumo interno y la exportación y, consecuentemente, así la producción e inversiones locales.

Además, como enseña la escuela Austríaca de Economía, en rigor, no existe un punto de equilibrio en la curva de la oferta y demanda (OD), sino un entorno puntual que tiende al equilibrio que nunca se logra. Por caso, cuando la curva se dirige a un determinado nivel de precios intentado encontrar el equilibrio, incentiva a otros empresarios a encontrar nueva información -nueva tecnología- para mejorar sus productos, procesos o logística de modo de poder mejorar sus costos y competir más empujando la curva de OD a un nuevo precio de equilibrio, y así sucesivamente en un proceso sin fin.

Resumiendo: el mercado de cambios controlado por el Estado destruye -por exceso o defecto- la producción local y transforma la búsqueda de información para mejorar productos en búsqueda de información sobre cómo sobrellevar mejor las interferencias burocráticas estatales.

El otro grave problema de Argentina es la muy fuerte presión fiscal, tributaria y regulatoria. El gobierno actual ha desregulado pobremente. Y mantiene una presión fiscal muy alta -impuestos directos, indirectos, inflación y tasas de interés manipuladas por la burocracia- en la creencia de que primero hay que “ordenar” -fortalecer, en rigor- al Estado para poder liberar al mercado. Y lo que logra es destruir al sector privado que cae, disminuyendo sus aportes al Estado, en un círculo vicioso.

En fin, el presidente argentino en dos años de gobierno ha realizado trece viajes solo a los EE.UU. gastando fortunas básicamente con la intención de atraer inversiones. Como era de esperarse, ha conseguido el efecto contrario sencillamente porque el mercado no se mueve por el voluntarismo de los políticos, por un político que se cree salvador, que cree que el mercado seguirá sus “recomendaciones”, caprichos, en rigor. Obviamente no entiende al mercado al punto que no lo deja libre para que naturalmente, espontáneamente progrese y cree que con discursos bonitos y propaganda conseguirá lo que natura non da (Salamanca non presta).

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