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Luces y sombras del Acuerdo Mercosur-UE y su impacto en la nueva geopolítica




Luego de una batalla campal y de las largas negociaciones que, durante 25 años, atravesó el bloque Mercosur al compás de la Unión Europea, finalmente se logró concretar la firma de este importante acuerdo birregional, catalogado como el más grande negociado por Bruselas en décadas. Es un hito histórico tanto para Ursula Von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea y, el presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva, donde ambos dignatarios buscan proyectar un mensaje de apertura comercial de un mercado de 780 millones de personas, en un contexto de rivalidad geopolítica creciente y con una incidencia en el orden geoeconómico entre las diferentes potencias. «La magnitud económica de esta relación comercial, justifica la apuesta».

En 2024, el intercambio de productos entre ambos bloques alcanzó la cifra de más de €111. 000 millones (con un movimiento bastante equilibrado entre lo que se exporta y lo que se importa), y más del 80% de este intercambio se concentró en Brasil. Para la Unión Europea, su meta anunciada es abrir más mercados para su sector industrial y, al mismo tiempo, disminuir las debilidades en las cadenas de suministro.

La lógica geopolítica se manifiesta de manera clara: Bruselas enmarca el acuerdo dentro de una estrategia destinada a diversificar las relaciones comerciales, así como las tarifas impuestas por Estados Unidos; también busca disminuir la dependencia de China en insumos claves dentro de su mercado. Al mismo tiempo, el bloque Europeo ha resaltado la importancia de la colaboración con Brasil, la cual también apunta hacia la obtención de acuerdos en relación con materias primas esenciales (litio, níquel, tierras raras, entre otros), en un ámbito donde Europa aspira a recuperar su capacidad de acción, perdida hace un tiempo por diferentes factores adversos, y su postura de apoyo a Ucrania en torno al conflicto bélico con Rusia, donde el bloque ha sido un actor clave para la búsqueda de la paz.

Es evidente que, este acuerdo tiene ganadores y perdedores, ante una realidad palpable de un mundo fluctuante en términos geopolíticos. Del lado del Mercosur, el sector agroalimentario es el más beneficiado, y con alta posibilidad de escalar tanto en volumen como en precio, productos como: carne, alimentos, ciertos commodities y derivados, son de gran interés para el mercado Europeo.

Del mismo modo, el acuerdo también puede favorecer la atracción de inversión y tecnología europea hacia segmentos con mayor valor agregado, si los gobiernos a nivel técnico acompañan con políticas de productividad, infraestructura, certificaciones, podría beneficiar al bloque del Mercosur, que demanda estos avances que Europa podría proporcionarle, aunque la implementación de esta cooperación científica pueda verse afectadas por ademanes ideológicos en los diferentes países del bloque, citando el caso de Brasil y Argentina, que son las economías del bloque del sur más grandes en términos de producción y desarrollo tecnológico.

Uno de los sectores industriales más complejo en estas negociaciones, es el automotriz, donde Argentina que es un gran referente en esta área puede tener ciertas complicaciones por la competencia que pueda provenir del mercado Europeo, del mismo modo se encuentra la industria de la metalmecánica, farmacéutica, productos químicos, etc., lo cual impulsaría a que, por la necesidad de expandirse a este imponente mercado, pueda perder terreno en su mercado local, y provocaría un alto déficit en su nivel de producción.

En Europa, los perdedores más notables se ubican en las áreas de ganadería bovina y algunos segmentos de aves, aun cuando los defensores del acuerdo argumentan que los temores de “inundación” importadora desde el bloque Mercosur están sobredimensionados por el diseño de cuotas y controles regulatorios tanto sanitarios como fitosanitarios. El sector de las frutas y los diferentes productos alimenticios, también serían los más afectados, especialmente en países como Francia, Italia y España, que son naciones productoras de diferentes rubros; sus productores durante las últimas semanas han expresado su rechazo a este acuerdo, lo cual lo pone en dudas en términos de beneficios prácticos para el bloque europeo.

China, quien durante décadas se mantuvo en una posición silente y de observador en el ámbito geopolítico, aprovechó el estancamiento de este acuerdo para poder así potenciar un productivo intercambio comercial, principalmente con Brasil, dado que, también es parte de los BRICS. Este acuerdo entre bloques definitivamente, no desplaza a China de sus relaciones económicas con el Mercosur, pero sí introduce competencia directa europea en sectores industriales, tecnológicos y de inversión, provocando así un anclaje político del Mercosur con Europa que limita la dependencia exclusiva del vínculo chino.

En ese sentido, China no pierde comercio de forma inmediata, pero sí espacio estratégico y de centralidad, en una región estratégica para su agenda, dejando de lado que, Paraguay miembro del Mercosur, es el único que mantiene relaciones comerciales con Taiwán, siendo un “talón de Aquiles”, en algunos términos referentes al intercambio comercial y al principio de una sola China.

En el Mercosur, el trámite parlamentario luce más despejado que en el bloque Europeo, aunque no exento de tensiones: Paraguay expresó su disconformidad por condiciones y límites de acceso, y la región debate cómo compatibilizar competitividad exportadora con estándares ambientales y exigidos por la UE. Uruguay, busca consolidar sus relaciones comerciales con China y otros mercados asiáticos, ante su postura de disconformidad con el acuerdo. Además, Bolivia, en proceso de adhesión plena al bloque, y con un giro hacia la derecha, busca también incidir en la toma de decisiones referente al acuerdo.

Finalmente, es preciso reseñar que, lo que enfrenta el acuerdo por delante, no es solo una votación por ambos bloques, sino también una prueba de resistencia geoeconómica y la reconfiguración que atraviesa el orden internacional actual. Esperamos que este acuerdo pueda beneficiar a ambos bloques, y esto pueda traer desarrollo a sus diferentes industrias, y no se vea perjudicado en la dicotomía de algunos sectores que se oponen al acuerdo.

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