Noticias de Última Hora

Desapariciones en República Dominicana



La desaparición de una persona es una herida abierta que no cicatriza; es un duelo suspendido en el tiempo. En la República Dominicana, esta realidad ha cobrado un matiz alarmante, especialmente cuando las víctimas son niños y adolescentes. Cada alerta que circula en redes sociales representa una familia fracturada y una sociedad que empieza a acostumbrarse, peligrosamente, a la incertidumbre.

El fenómeno de las desapariciones de menores en nuestro país no puede verse como casos aislados de «rebeldía» o descuidos fortuitos. Detrás de muchas de estas ausencias se esconden realidades sistémicas.

No basta con lamentar el hecho cuando la noticia se vuelve viral. El Estado dominicano tiene el reto urgente de fortalecer la Alerta Amber y garantizar que la Policía Nacional y el Ministerio Público actúen con una celeridad que no dependa de la presión mediática. La seguridad de nuestros niños es el termómetro más fiel de la salud de nuestra democracia.

Como sociedad, la empatía no puede ser selectiva. Una desaparición es una emergencia nacional que requiere una vigilancia colectiva y un compromiso inquebrantable de las autoridades. No podemos permitir que el olvido sea el destino final de quienes hoy nos faltan.

No hay comentarios