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Tiempos de Cambio



Parece que suenan campanas de cambio en cuanto a la política de la República Dominicana se refiere. O al menos esa es la impresión que me llevé hace unos días con motivo de una reunión en la capital del país, dónde pude constatar la intención que tienen algunas pocas personas de las que conforman el movimiento “Camina RD”, presentado el 21 de septiembre del pasado año 2014 como movimiento político por una vida digna.
Aunque parezca extraño en un país como este, este partido político novedoso y con un discurso revolucionario, parece a primera vista que su primera intención no es enriquecerse a costa del posicionamiento en las esferas de poder, y pretende, como primer objetivo, aunar las fuerzas progresistas del país, tan poco cohesionadas históricamente desde la muerte del dictador Trujillo y tras el intento fallido de gobierno del profesor Juan Bosch, que después de siete meses del mismo, vio como un frente capitaneado por partidos afines a las políticas liberales y capitalistas de los Estados Unidos organizaron un golpe de estado en el año 1963, sacándolo de la Presidencia del país primero y que más tarde provocaría una guerra civil interna, los fusilamientos tan sonados del 14 de junio y los asesinatos en los siguientes años de más de 350 activistas pertenecientes a grupos izquierdistas del país.

Ese fue el principio del fin del progresismo dominicano, que hasta día de hoy, a permanecido en silencio, con los únicos islotes solitarios progresistas encontrados en medio del inmenso mar de los gobiernos de Antonio Guzmán Fernández (1978-1982), de Salvador Jorge Blanco (1982 – 1986) y de Hipólito Mejía (2000 – 2004), pertenecientes al PRD (Partido Revolucionario Dominicano), partido, que “teóricamente” se presenta al electorado como partido socialdemócrata y de orientación hacia el centro-izquierda, y aunque ha logrado numerosos logros sociales para la República Dominicana, sus fracturas internas y sus ansias de poder han terminado por ser los artífices de su propio derrumbamiento. Una mala forma de entender el progresismo y el socialismo, y como soy de nacionalidad española, puedo advertir que idénticos síntomas son palpables en el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), partido que también dice ser, socialdemócrata, progresista y socialista, pero que a la hora de la verdad, actúa como el PRD, a las órdenes del capital, los dictámenes de Europa y alejado de las personas y de las necesidades reales de éstas.

Después de esta pequeña introducción político - histórica del país, observé esta semana, que un abismo de esperanza se visualiza entre las sombras de los diferentes gobiernos que, desde hace años, han ido pasando por la Presidencia del país y hacen y deshacen el mismo a sus anchas, impidiendo un desarrollo real, justo y equitativo de la mayor parte de la población dominicana. Cómo explicó en la presentación la comunicadora y activista Virginia Rodríguez, coordinadora del movimiento, “Camina RD nació con el compromiso de ayudar a superar las diferentes barreras que dificultan la unidad y el trabajo conjunto de gran parte de las fuerzas políticas progresistas del país”.

Paralelamente, en el mismo acto de presentación del partido, el profesor Nicolás Cruz Tineo promulgó que el partido se orientará a la formalización de un modelo de país que promulgue la autogestión de los bienes comunes y patrimoniales del pueblo, luche por la vida digna de todas las personas y camine en dirección hacia un modelo económico para el bien común de la mayoría, valore y ponga de relieve el trabajo de la mujer en el hogar y la economía feminista y establezca unas bases sólidas para el desarrollo sostenible del país y de sus recursos que le conduzcan hacia la soberanía alimentaria, la reducción de la pobreza y la disminución de la amplia desigualdad que a día de hoy existe y es palpable a simple vista en cada rincón del país.

Parece que esta vez sí, se está cocinando un acontecimiento importante en el país, está sólo en sus inicios, pero los planos con las directrices generales que provoquen un cambio están servidos. Ahora falta, acabar de concretar el movimiento surgido y darle músculo. Y para este cometido, he querido comparar en estas líneas, el movimiento de Camina RD, con el movimiento PODEMOS surgido en España. Quizás los problemas sean diferentes, debido a las enormes disparidades entre ambos países, pero las recetas y soluciones parecen caminar hacia la misma dirección. Ya veremos si algún día se encuentran en el camino, representando cada cual a su país y trabajando cada día por el bienestar de la población. 

Y he querido hablaros de PODEMOS, porque este novedoso partido del Estado español, ha dado un vuelco en un tiempo record a las encuestas sobre intención de voto de este país, situando a esta fuerza política por delante de los dos grandes partidos que desde el final del franquismo habían gobernado en España: El PP y el PSOE. Algo muy parecido a lo ocurrido en la República Dominicana, donde PLD y PRD y un tercero en discordia, como el PRSC, van alternando los años de gobierno. PODEMOS convirtió la indignación en cambio y Camina RD debe de hacer lo mismo. Es bueno fijarse en los buenos ejemplos y las buenas prácticas de otros países para el éxito en política.

Algunos analistas españoles e internacionales sitúan el éxito del fenómeno PODEMOS como el resultado de apariciones en los platós televisivos, por sus propuestas rupturistas con la Europa de los recortes sociales, por conectar con el estado de ánimo de los ciudadanos españoles o por presentarse como “lo nuevo, frente a lo viejo”. Y todos estos análisis son veraces, y posiblemente, hayan sido factores clave que han propiciado una irrupción política tan rápida y sin precedentes anteriores, que a día de hoy, tiene a los dos grandes partidos sobre todo, y también a los partidos con menos representación en las cámaras, altamente preocupados con el movimiento surgido. Pero existe un factor clave entre todos estos.

El movimiento PODEMOS parte con la ventaja de que no dispone de historia ni de recorrido político, por tanto, eso le sitúa en una situación favorable frente a cualquier otro partido político, ya que todos, lamentablemente, se han visto afectados por escándalos de corrupción para el beneficio personal y para el beneficio de unos cuantos amigos/as cercanos al poder. Algo parecido también a lo que ocurre en República Dominicana, pero aquí los casos de corrupción apenas salen a la luz, por tanto se convierten en invisibles. Pero lo que sí se hace evidente en el sentir general de la población es que “todos los políticos entran para robar” y que “todos los políticos quieren serlo para hacerse ricos”, por tanto, existe una desafección total por la política, y la gente, toma una actitud alejada y pasiva de la esfera política. Pero la política es el factor clave para el bienestar de las personas y si se “pasa” de ella, unos pocos se aprovechan, aquí, en España o en cualquier país del mundo.

Aunque el contenido sea otro y los objetivos diferentes, definidos por las diferencias en las necesidades de la población, Camina RD, si quiere posicionarse en la esfera política dominicana debe de actuar como lo ha hecho el movimiento PODEMOS reivindicando sobre todo: Que no tiene pasado…….pero que cuenta con mucho futuro fruto de sus ideas, pensamientos, buenas intenciones y un modelo económico inclusivo, que no deje a nadie fuera. Ha llegado el momento del cambio. Los dominicanos no pueden esperar ni un minuto más para conseguir llevar una vida digna y atender a sus necesidades básicas.

Parece que la izquierda se está reinventando en algunos lugares del mundo, y ahora, ya poco tiene que ver con los planteamientos comunistas de antaño, como ya ocurre en algunos países latinoamericanos (Uruguay, Ecuador) o como está ocurriendo ahora en Europa, con el partido Syriza  (Grecia) o con el movimiento PODEMOS (España). Habrá que esperar unos años para ver si esta nueva concepción de la izquierda ha venido para quedarse y es capaz de provocar el cambio del actual orden mundial capitalista neoliberal o simplemente se convierte en una moda pasajera impulsada por unos cuantos locos. Por el bien de la naturaleza y de las personas, esperemos que sea lo primero.

Por Vicente Sempere.-
(vicsempere@gmail.com).-

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