Noticias de Última Hora

Dalvin La Melodía fue motoconcho, vendía bollitos de yuca y también era "guachimán"


Santo Domingo, RD- Antes de los escenarios, la música y el reconocimiento Dalvin La Melodía y su esposa tuvieron que ingeniárselas para salir adelante.

Su historia está marcada por trabajos en la calle, noches de sacrificio y una complicidad que les permitió enfrentar juntos los momentos difíciles.

En una entrevista, Corayma Fajardo recordó una etapa en la que Dalvin, mientras estaba desempleado, tuvo que sustituir por varios días a su padre en su trabajo como "guachimán" o personal de seguridad, debido a que este se encontraba enfermo.

Ella lo acompañaba durante las jornadas nocturnas, que se extendían desde las 6:00 de la tarde hasta las 6:00 de la mañana, y ambos se turnaban para descansar.

Incluso, contó entre risas que muchas veces era ella quien tenía que despertarlo para que continuara con su turno.

“Dalvin, ven, que me toca a mí ahora”, recordó al narrar aquella etapa, dejando ver que incluso en medio de las dificultades encontraban la manera de acompañarse.

Sin embargo, aquel trabajo terminó de manera inesperada. En una ocasión, Dalvin se quedó dormido durante su turno y los responsables del lugar decidieron despedirlo.

Él llegó a casa más temprano de lo habitual y, al principio, ni siquiera quería contarme lo ocurrido. Finalmente le dijo: “Me botaron”.

La esposa también contó que ambos llegaron a vender "chulos" o bollitos de yuca para conseguir dinero.

Cada uno salía con una canasta y recorría una zona diferente para buscar el sustento.

No había lujos ni grandes oportunidades. Había que salir a la calle y buscar el sustento del día.

En ese recorrido, Fajardo también reconoce el respaldo que recibió de su madre y de su suegra.

Hoy, al mirar hacia atrás, aquellas noches de vigilancia, los trabajos ocasionales y las ventas en la calle forman parte de una historia que Corayma Fajardo cuenta con orgullo.

Porque antes de Dalvin convertirse en artista, fueron dos jóvenes que tuvieron que buscarse la vida.

Y antes de disfrutar de nuevas oportunidades, hubo una pareja que aprendió a repartirse las horas, cuidar el dinero y acompañarse en medio de las dificultades.

Por Misaely Pujols.-
El Nacional.-

Misaely Pujols

No hay comentarios