El regreso triunfal de los apagones de EDESUR
Dicen que la fe mueve montañas, pero en Barahona lo único que mueve esta "nueva fe" de las interrupciones eléctricas es el consumo de gasoil para las plantas y el sudor de la gente a oscuras. EDESUR parece haber implementado un calendario divino: no importa si es de día o de noche, cuando el calor apreta, el circuito cae como por arte de magia, dejando a los barrios a la merced de los mosquitos y los abanicos de mano.
Lo más irónico del asunto es la puntualidad de la factura, que no conoce de apagones ni de "averías técnicas". Mientras las familias y comerciantes locales pierden electrodomésticos y comida por los bajones de voltaje, el recibo llega cada mes con aumentos que parecen burla, demostrando que la única luz que no se apaga en la distribuidora es la de la cobranza.





No hay comentarios