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Cuidar nuestras aguas es cuidar nuestro futuro.


Por Lenín de la Rosa. 

Como alcalde de San Juan de la Maguana, tengo el deber de velar por el bienestar de nuestra gente, la protección de nuestros recursos naturales y el desarrollo sostenible de toda la provincia.

San Juan es, por esencia, una provincia agrícola. Nuestra historia, nuestra economía y nuestro futuro dependen del agua. Sin agua no hay producción; sin producción no hay desarrollo. Por eso, la defensa de nuestros recursos hídricos es innegociable.

Reconocemos que la inversión privada es importante, como es el caso del Proyecto Minero Romero, impulsado por GoldQuest Mining Corp., ya que puede representar oportunidades económicas. Sin embargo, ninguna inversión puede estar por encima de la seguridad ambiental ni del derecho de nuestra gente a vivir en un entorno sano.

Hoy existen dudas legítimas en amplios sectores de la sociedad sobre el impacto que este proyecto podría tener en nuestras aguas, en la producción agrícola y en el equilibrio ecológico de la zona.

Como ingeniero y estudiante de ciencias, creo en la minería responsable. Pero también creo que, cuando no existen garantías claras, suficientes y confiables, la prudencia debe prevalecer.

Por eso, en las condiciones actuales, sostenemos una posición desfavorable respecto a la explotación minera del Proyecto Romero en San Juan, debido a su ubicación en la Cordillera Central, dentro de la zona de influencia de la Presa de Sabaneta, principal fuente de agua de la provincia.

Nuestro compromiso es claro: promover el desarrollo, sí, pero oponernos a todo aquello que ponga en riesgo la vida y la salud de nuestra gente.

Cuidar nuestras aguas es cuidar nuestro futuro.

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