Alcalde Rolbik Urbáez y Cabral: dos años de gestión entre presión ciudadana y promesas pendientes
Pulso Del Sur
Cabral, Barahona.- En el balance general, la alcaldía ha logrado mantener cierta presencia institucional y dinamizar áreas puntuales. Se han visto esfuerzos en jornadas de acondicionamiento de callejones, en el acondicionamiento de espacios públicos, jornadas de limpieza, el alumbrado ha mejorado en zonas específicas, devolviendo algo de tranquilidad en horas de la noche y una agenda activa en actividades comunitarias que, en alguna medida, han contribuido a reforzar el vínculo entre autoridades y población. Son acciones visibles, valoradas por algunos sectores, pero que aún no terminan de traducirse en transformaciones profundas.
Pero ese mismo ciudadano que valora lo inmediato también mira más lejos. Y ahí es donde comienzan las preguntas incómodas.
El acceso irregular al agua potable sigue siendo, sin discusión, la herida abierta de Cabral. La esperada solución estructural, incluida la propuesta de la obra de toma desde La Yayina— continúa sin concretarse, mientras los hogares lidian a diario con la escasez. A esto se suman calles que aún esperan ser intervenidas de manera definitiva, la recolección eficiente de los desechos sólidos, falta de transparencia y un ordenamiento urbano que no termina de arrancar.
El contraste es evidente: mientras algunas respuestas han sido rápidas y puntuales, los problemas de fondo siguen atrapados entre anuncios, gestiones y demoras. Y en ese punto, la percepción empieza a cambiar. Ya no se trata de si se está haciendo algo, sino de si se está haciendo lo necesario.
Otro elemento que pesa es la comunicación. Aunque la alcaldía ha mantenido presencia, muchos ciudadanos sienten que falta claridad: qué se está ejecutando, con qué recursos, y en qué etapa real están los proyectos prometidos. Cuando la información no fluye con precisión, el vacío lo llena la duda.
A mitad de camino, la gestión de Urbáez no está definida, pero sí condicionada. Tiene a su favor el haber sostenido una agenda activa y haber atendido necesidades inmediatas. Tiene en contra el tiempo, que avanza más rápido que las soluciones estructurales.
Lo que viene será determinante. Cabral no necesita más anuncios; necesita obras que se terminen, servicios que funcionen y problemas que dejen de repetirse. En estos próximos dos años se jugará algo más que una gestión: se pondrá a prueba la capacidad de convertir promesas en resultados y de responder, de una vez por todas, a las expectativas de un pueblo que ya aprendió a esperar… pero no a conformarse.







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