Oportunidades
Pero si aprovecháramos con listeza y agilidad las oportunidades, podría irnos muchísimo mejor. Por ejemplo, la única gran potencia agroindustrial dentro de la franja tropical, Brasil, padece la imposición de barreras arancelarias que encarecen enormemente sus exportaciones a Estados Unidos, donde el 50% del café consumido es brasileño.
Similarmente ocurre con productos como el azúcar. Otro caso es la minería. Poseemos recursos desaprovechados por retrasos de origen gubernamental cuya solución merece rapidez. Quizás la más importante ventana de oportunidad es la expedita adecuación de las condiciones para atraer la muy necesaria inversión extranjera directa, que favorecería también al empresariado nacional.
Una de esas condiciones es fortalecer el imperio de la ley, destruyendo la impunidad que es la causa raíz de casi todos nuestros atrabancos. Pocos países de América Latina tienen a su favor tantas oportunidades para acelerar el desarrollo como el nuestro. Las críticas fundamentadas y expresadas con buena voluntad ayudan más al Gobierno que la aquiescencia interesada o la contemporización.








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