Padre Nuestro
Soy un pecador terrible y reincidente, débil y defectuoso, avergonzado de muchas metidas de pata, “de pensamiento, palabra, obra y omisión”. Quizás por eso me conviene creer en Dios y que Dios crea en mi.
Hay quienes me dicen que la fe es un don que Dios regala a quienes poseen poco entendimiento de la ciencia, que las religiones quizás fueron organizadas en torno a la ignorancia o necesidad de respuestas ante interrogantes grandes y chiquitas.
Pero mientras mayores prodigios del conocimiento alcanza la humanidad, más aumenta la propia consciencia de nuestra insignificancia en la incomprensible vastedad de la Creación. Mucha ciencia a veces va pareja con mucha humildad; poca modestia frecuentemente acompaña a grandes ignorantes que no saben cuánto desconocen.
Quizás para exorcizar mis dudas he escrito este análisis muy personal de la oración perfecta, el Padre Nuestro, en el contexto de la evolución de la Iglesia y mis propias experiencias espirituales. Ojalá merezca lectores que como yo quisieran certezas tan irrefutables como la fe del carbonero..







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