Una sonrisa nunca muere
Por José
Corniell L.
Una sonrisa
nunca muere. Podrán desaparecer los labios que la dibujan, el rostro en que se
asienta, la piel que la visibiliza y hasta el ser que la sustenta, pero nunca
desaparece.
La sonrisa de
Daniela Pérez, joven asesinada el lunes 16 de este mes de junio, por quien la
llevó al altar y dijo amarla, se mantendrá indeleble en el corazón, la mente y
el pensamiento de todos los que la conocieron y, sobre todo, de sus familiares.
Se mantendrá también en la conciencia de su verdugo, martillando cual tic tac
de un Reloj que no para de girar.
Pero, por
qué intentar apagar la sonrisa de una
mujer que, por demás, es mi compañera sentimental y la que yo elegí para
compartir mi vida?. No hay razón que lo justifique.
No hay razón que
lleve a un hombre a maltratar física,
psicológica, emocional, verbal, ni de ninguna forma, a una mujer que ha jurado
amar y con la que tantos bellos momentos ha compartido, y ni pensar segarle la
vida para siempre.
Siempre he dicho
que las razones que podría tener hombre para maltratar a su esposa, son las
mismas que deben llevarlo a una separación, ruptura de la unión o divorcio, sin
que se originen traumas que dañen las vidas de la pareja, los hijos y de las
familias de ambos.
Si no se puede
vivir junto como pareja, la separación es la solución ideal. Pero al parecer,
los hombres no nos resignamos a perder, aunque lo que se pierda no nos interese
para nada.
El machismo que
hemos heredado de la
Sociedad Patriarcal, no nos permite ver a la mujer como un
ser independiente, si no como un objeto que forma parte de nuestra comunidad de
bienes, del que podemos disponer a nuestro antojo, a la hora y lugar que nos
parezca.
El caso Daniela,
para nosotros es el más reciente, pero no es el único en el que una mujer
indefensa pierde la vida a mano de su esposo, su novio o su amante, simple y llanamente,
porque nos hemos creído ser los dueños y amos de ellas al adquirirlas en
matrimonio o no, cual mercancía en un
puesto de venta cualquiera.
Los femenicidios
o muertes de mujeres a manos de hombres podrían continuar, ojalá que no, si no
se registra un cambio de actitud y conducta de parte de quienes han llevado la
voz cantante en este festival de asesinatos sin causas, y producto de la
sinrazón, el machismo y la falta hombría de sus autores.
Que la sonrisa
de Daniela y todas las que han sido víctimas del machismo y la falta de hombría
en nuestro país, sirvan para sensibilizar y ennoblecer los corazones de quienes
no acaban de entender que en el mundo no existen razones que justifiquen la
muerte de una Mujer a manos de un hombre.




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