Ni venganza ni barbarie: la justicia debe ser dentro de la ley
El miedo y el cansancio de la gente frente a la delincuencia son reales. Todos queremos salir a la calle con tranquilidad y proteger lo nuestro. Sin embargo, la rabia no puede guiar nuestras acciones. Los ajusticiamientos y linchamientos de presuntos delincuentes no resuelven el problema; solo empeoran las cosas.
Ajusticiar a una persona en la calle o al margen de la ley destruye el Estado de derecho. Un señalamiento violento no es una prueba y no da garantÃas de verdad. En medio del descontrol, se han cometido errores irreparables donde personas inocentes han perdido la vida por una simple confusión.
Además, cuando la violencia se vuelve la norma, todos salimos perdiendo. Si aceptamos que cualquiera aplique la pena de muerte por mano propia, mañana cualquiera de nosotros o de nuestros familiares puede ser vÃctima de una acusación falsa sin derecho a defenderse.
Matar al sospechoso tampoco acaba con la delincuencia. Al contrario, borra las pistas para investigar a las bandas completas, a los jefes del crimen organizado y a las redes de corrupción que están detrás.
El camino correcto es exigir una policÃa bien entrenada, fiscalÃas que investiguen rápido y jueces que apliquen sanciones verdaderamente ejemplares. Debemos exigir una justicia firme y eficiente, pero jamás venganza ni barbarie.





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