Es hora de detener la violencia institucional
La principal responsabilidad de la PolicĂa Nacional es proteger la vida y garantizar la seguridad de los ciudadanos. Sin embargo, cuando las intervenciones policiales terminan sistemáticamente en muertes bajo el argumento recurrente de "intercambios de disparos", la confianza en la instituciĂłn se quiebra por completo.
No se puede combatir la delincuencia al margen de la ley. Las ejecuciones extrajudiciales no solo violan los derechos humanos fundamentales, sino que destruyen el debido proceso y degradan el Estado de derecho. La justicia no se aplica con el gatillo fácil, sino a través de los tribunales.
Para recuperar el orden y la seguridad real, es urgente detener de inmediato estos abusos de poder. La PolicĂa Nacional necesita una reforma profunda que priorice la formaciĂłn en derechos humanos, la rendiciĂłn de cuentas y la transparencia.
Una sociedad democrática no puede tolerar que quienes deben cuidarnos se conviertan en juez y ejecutor.





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