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Villa Central: El dolor del olvido y la promesa rota


La comunidad de Villa Central, en la provincia de Barahona, se encuentra hoy en un alarmante estado de indefensión. Lo que debió ser un polo de desarrollo y bienestar para sus laboriosos habitantes se ha transformado, por obra y gracia de la desidia estatal, en el vivo retrato del abandono. Tanto las autoridades locales como el Gobierno Central parecen haber borrado a este distrito municipal de sus mapas de prioridades, dejÔndolo a su suerte en medio de carencias que pisotean la dignidad humana.

No se trata de demandas suntuosas ni de lujos; la comunidad clama por derechos fundamentales. Es el deterioro progresivo de sus calles, convertidas en intransitables caminos vecinales; es la crisis en el suministro de agua potable y el colapso de un sistema de drenaje que expone a las familias a focos de contaminación cada vez que llueve. A esto se suma el azote de una inseguridad ciudadana que camina a sus anchas ante la alarmante falta de patrullaje y de un alumbrado público eficiente. Villa Central se apaga a oscuras cada noche, no solo por la falta de bombillas, sino por la pérdida de la esperanza de recibir una respuesta oportuna.Un pueblo no puede desarrollarse cuando sus autoridades solo se acuerdan de su existencia en los tiempos de campaña electoral. La paciencia de Villa Central se ha agotado.

Resulta inaceptable que un punto con tanto potencial y con una población que aporta activamente al dinamismo de la región reciba a cambio el silencio y la indiferencia. El Ayuntamiento local se muestra atado de manos o indiferente ante el clamor de sus munícipes, mientras que las obras de envergadura prometidas por el Gobierno Central duermen el sueño de los justos en el escritorio de la burocracia.

Desde este medio hacemos un llamado enƩrgico y urgente: Villa Central no puede seguir siendo el patio trasero de Barahona.

Exigimos un plan de intervención integral e inmediato. Gobernar es priorizar la vida y la dignidad de la gente, y ya va siendo hora de que las autoridades asuman su responsabilidad antes de que el descontento social, legítimo y acumulado, termine por desbordar las calles. Villa Central cuenta; es momento de demostrarlo con hechos, no con mÔs promesas vacías.

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