La Paradoja del María Montez: Infraestructura sin Estrategia
Resulta contradictorio hablar de un "despegue" económico en Barahona mientras su principal puerta de entrada aérea permanece como un *monumento al desuso*. El Aeropuerto María Montez no es solo una pista de aterrizaje; es una inversión estatal subutilizada que refleja una falta de articulación entre la infraestructura y la promoción turística real.
El problema de fondo: Un aeropuerto no genera tráfico por sí solo; depende de una oferta hotelera robusta y de una logística de carga que aún no termina de consolidarse en la zona.
El riesgo del olvido: Sin una política de "cielos abiertos" específica para el sur o incentivos agresivos para aerolíneas de bajo costo y carga, la terminal corre el riesgo de convertirse en un "elefante blanco" definitivo.
La urgencia: Para que Barahona sea productiva, el aeropuerto debe dejar de ser un plan de emergencia o una escala técnica para convertirse en el hub logístico del Caribe Sur, aprovechando su cercanía con el puerto.
Mantener una infraestructura de esa magnitud operando al mínimo es, en la práctica, una pérdida de patrimonio. La productividad que mencionas solo llegará cuando el desarrollo de Pedernales y el turismo ecológico de Barahona obliguen a que el cielo del sur finalmente se abra.









No hay comentarios