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Dos Minutos: oportunidad de la crisis




Santo Domingo.- Toda crisis representa una oportunidad y la que tenemos en frente a causa de la guerra en Medio Oriente es una de esas que abre puertas para que hagamos una mejor práctica y una mejor política y pongamos en práctica una mejor ciudadanía.

El gobierno puede ser cuestionado en materia de finanzas públicas, es legítimo. Puede haber cometido errores estratégicos que hoy intenta corregir con un nuevo nombre al Frente de Hacienda, también es posible.

Pero digamos lo que es, el choque petrolero no estaba previsto. El conflicto en Medio Oriente no figuraba en ninguna proyección presupuestaria. Eso no exime responsabilidades, pero se obliga a ser honestos con el contexto.

Gestión de riesgos, responsabilidad y ciudadanía

De esta crisis se desprende al menos una enseñanza útil. El Estado no puede seguir subestimando la gestión de riesgos. Gobernar no es sólo administrar la normalidad, es sobre todo anticiparse a lo que puede salir mal en el futuro.

Estamos en un momento de incertidumbre real, de contingencia, de imprevistos que no piden permiso. En ese escenario el mejor ejercicio político no es sacar ventaja de una gestión que está contra la pared.

El ejercicio más cívico es ayudar a que el país salga de este trance de la mejor manera posible sin hipotecar la facultad crítica, sin renunciar al derecho de señalar los errores cuando los haya.
Eso no es ingenuidad, eso es buena política y también es buena ciudadanía.


Antecedentes económicos y de política pública

Uno de los principales efectos históricos de los conflictos en Medio Oriente ha sido su impacto en el mercado del petróleo. La región concentra una parte importante de la producción y exportación mundial de crudo, por lo que cualquier alteración en su estabilidad tiende a generar choques petroleros, aumento de precios y volatilidad en los mercados internacionales.

Estos incrementos suelen trasladarse a las economías dependientes de energía importada, afectando los costos fiscales, la inflación y la planificación presupuestaria de los Estados.

En ese contexto, los gobiernos se ven obligados a enfrentar escenarios que muchas veces no estaban contemplados en sus proyecciones económicas.

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