Noticias de Última Hora

El transporte escolar no sustituye la responsabilidad materno-filial



El debate sobre los horarios de entrada en los centros educativos ha puesto al descubierto una realidad preocupante en la dinámica familiar actual.

​No se trata solo de la logística operativa de docentes y personal de apoyo a las 6:30 de la mañana.

​El núcleo del problema radica en la seguridad y el bienestar integral de los estudiantes que son enviados a edades tempranas.

​Depositar a niños de seis u ocho años en un plantel antes del horario lectivo es un acto de imprudencia.

​LA VIGILANCIA NO ES FUNCIÓN DEL PERSONAL DE APOYO

​Es un error conceptual y operativo pretender que un conserje o un portero asuma la custodia de los menores.

​Estos colaboradores tienen funciones de mantenimiento y organización, no de supervisión pedagógica o disciplinaria.

​Sin una vigilancia adecuada, los recintos escolares se convierten en escenarios de riesgo para peleas y conflictos.

​Las instituciones educativas no pueden ser señaladas por incidentes ocurridos fuera del rigor de su horario de servicio.

​EL SACRIFICIO COMO FUNDAMENTO DEL BIENESTAR

​La comodidad que ofrece el sistema de transporte escolar no debe nublar el juicio de los padres sobre su deber de cuidado.

​Obligar a un infante a iniciar su jornada a las 5:00 de la mañana para coincidir con una ruta es un sacrificio mal enfocado.

​Históricamente, la familia ha sido el pilar que garantiza la llegada segura de los hijos a la escuela, sin importar las carencias.

​Hoy, la modernidad parece haber fragilizado ese compromiso esencial, delegando en terceros lo que es una responsabilidad intransferible.

​NECESIDAD DE UNA REESTRUCTURACIÓN LOGÍSTICA

​Es imperativo revisar los horarios de recogida para que se ajusten a la realidad del inicio de las labores escolares.

​La integridad física y emocional de los niños y adolescentes debe primar sobre cualquier contrato de transporte.

​La educación comienza en el hogar, pero la protección y el sacrificio por el bienestar de los hijos también nacen allí.

​Por Augusto Gómez Rivas-

No hay comentarios