Señales fatales
En solo un fin de semana, más de seis personas perdieron la vida en hechos que reflejan una sociedad en tensión. No son números: son alertas. El país necesita más que discursos.
Requiere un Estado que actúe con firmeza y una sociedad que asuma su responsabilidad.
La violencia en las calles, en los hogares y entre los jóvenes no puede seguir normalizándose. Porque cuando las cifras dejan de conmovernos, el deterioro ya está en marcha.




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