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Mella: El Padre de la Patria que la Historia dejó en la "Retaguardia".


Por José Corniell L.-

Cada 25 de febrero, la República Dominicana cumple con el rito de izar banderas y depositar flores en honor a Matías Ramón Mella. Sin embargo, tras el eco del trabucazo, el silencio sobre su figura es ensordecedor. A pesar de ser uno de los tres pilares del Altar de la Patria, Mella sigue siendo, para muchos, el "eterno acompañante", el héroe del que menos se habla en las aulas y el más subestimado en el debate nacional.

La participación de Mella en la independencia no fue meramente simbólica; fue estratégica y táctica.

Mientras otros teorizaban sobre la libertad, Mella entendía la logística del poder. Fue él quien, ante la indecisión de algunos la noche del 27 de febrero de 1844, disparó su trabucazo en la Puerta de la Misericordia. No fue un acto impulsivo; fue el movimiento maestro que obligó a los titubeantes a comprometerse con la causa. Sin ese disparo, es muy probable que la República Dominicana hoy fuera un pie de página en la historia de otra nación.

Además, su genialidad militar no se limitó a 1844. Fue el cerebro detrás de la técnica de guerra de guerrillas en la Restauración, redactando instrucciones sobre cómo enfrentar a un ejército superior (el español) mediante ataques sorpresa y hostigamiento constante. Fue un guerrero intelectual.

Es alarmante que en nuestro sistema educativo la figura de Mella se reduzca a una sola noche. En las escuelas, los estudiantes memorizan el nombre, pero rara vez profundizan en su pensamiento político o en su sacrificio personal (murió en la extrema pobreza, pidiendo ser envuelto en la bandera nacional).

Pareciera que hay una jerarquía de importancia donde Duarte es el alma y Sánchez es el brazo ejecutor, dejando a Mella como una figura secundaria. Esta "amnesia selectiva" es peligrosa; al no enseñar la complejidad de Mella, le robamos a la juventud dominicana un modelo de acción, pragmatismo y lealtad inquebrantable.

Honrar a Mella hoy no debería ser solo cantar un himno. Debería ser un compromiso por rescatar su historia de las notas al pie de página de los libros de texto. Mella fue el hombre que supo qué hacer cuando las palabras ya no bastaban. Es hora de que el país le dé el lugar que se ganó, no por un disparo fortuito, sino por una vida entera dedicada a diseñar la libertad que hoy disfrutamos.

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