Advierten por peligro representa glorieta parque central de Barahona ante mirada indiferente del alcalde Míctor Fernández
Barahona, RD- El parque central del municipio de Barahona, se cae a pedazos, ante la mirada indiferente del inoperante, inservible y pésimas funciones de las autoridades del ayuntamiento, a pesar de que la emblemática infraestructura le queda al frente.
La glorieta del parque central se ha convertido en un nido de palomas, en cuyas grietas, han colocado sus nidos y tienen sus crías, pero nada de eso es conocido por el alcalde, Míctor Fernández.
Los pedazos de concreto han comenzado a desprenderse de lo alto de la estructura, lo que convierte la glorieta en un peligro para quienes visitan el lugar que antes era uno de los mejores para el esparcimiento, por la gran vegetación que conserva y por su ubicación geográfica en el centro del principal municipio de las cuatro provincias de la región Enriquillo.
Desde hace cierto tiempo, el parque central de Barahona es una estructura abandonado por el ayuntamiento, de noche y de día, por las pocas atenciones de las autoridades municipales.
En las noches, aún es peor, porque el parque luce a oscuras, sin bombillas y los conciertos musicales que antes se producían los domingos, congregando a niños y jóvenes, son cosas del pasado.
Más bien, el parque central es un antro, un escondite de delincuentes y prostitutas, una denuncia que vienen haciendo distintos sectores de Barahona, pero el alcalde Fernández se hace el sordo, ciego y mudo.
El parque central de Barahona, ubicado en la cuadra de las calles Padre Billini, Jaime Mota, 30 de Mayo y Nuestra Señora del Rosario, está ubicado en el mismo centro del municipio, próximo a los principales establecimientos comerciales, bancarios y el propio ayuntamiento, pero el descuido de las autoridades lo ha mantenido aislado de niños y jóvenes que podrían juguetear, como antes, en la emblemática zona.
El alcalde Fernández ha sido un fiasco, una decepción para los barahoneros y sus obras al aire libre, gastando millones de pesos en aparentes reparaciones de la Plazoleta Duarte, que permaneció largos años cercada en zinc hasta que la naturaleza lo desenmascaró derribando la cerca y fue dejada libre sin hacerle nada y el parque Infantil, una obra educativa, donde se repararon algunos bancos, se pintaron los postes de color zapote y se habría hecho una inversión superior a los RD$20 millones.




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