Enganchados a periodistas y amenazas
Como vikingos que surcan mares libertinos, ciertos profanos incursionan como actores de los medios de comunicación sin haber estudiado esa carrera -eufemĆsticamente denominados enganchados- ni tener la conveniente acreditación gremial. Ćltimamente, dos acaecimientos han tocado el timbre de alarma en el circuito de la multimedialidad: la acertada desaprobación de JosĆ© Beato como candidato a la presidencia del Colegio Dominicano de Periodistas (CDP), por el ingreso irregular a la membresĆa de esa organización, y el arresto del cleptómano Antonio Alberto Arias, quien se hacĆa pasar como periodista para cometer hurtos en actividades pĆŗblicas.
Son dos episodios desdeƱosos y penosos, que peregrinan como si al periodismo le rompieran el mĆŗsculo cardĆaco, y tanto la objetada admisión por anormalidad como el apresamiento por la raterĆa en paseos y bulevares sientan un precedente para que estas afrentas no sigan repitiĆ©ndose. Aceptar a forasteros como miembros o dirigentes del CDP coloca tanto a esta institución como a las escuelas de comunicación en el umbral de la extinción. ¿Estamos ciegos fanĆ”ticamente, porque no vemos que Beato estĆ” promoviendo una campaƱa para desconocer la Ley 10-91 y lograr que los enganchados se apoderen del CDP?
Para una mejor comprensión del peligro a que nos abocamos en la devastadora ausencia de institucionalidad sectorial, en el espacio semĆ”ntico de la nueva estructuración de la información, por su interdisciplinaridad, hagamos acotaciones crĆticas y propuestas constructivas sobre estos locuaces impostores, avituallados de la ingenierĆa social, que son tenidos como parias y zarandeados descarnadamente.
1.- Locutores, abogados, economistas, sociólogos, politólogos, ingenieros, polĆticos, personas sin profesión y analfabetas se instalan improvisadamente en los sistemas de producción de contenidos socio-culturales, confundiendo el ejercicio profesional del periodismo con el derecho a la expresión. Comienzan como articulistas y sujetos entrevistados, y luego se extralimitan: descaradamente reportan en vivo desde la calle, se vuelven entrevistadores sin el dominio de sus tĆ©cnicas y asisten a ruedas de prensa, autoproclamĆ”ndose periodistas, sin sonrojo.
2.- En la especulación por la ausencia del mĆ©todo cientĆfico, ellos no viven, ni sienten por la profesión, por lo que no tienen compromisos con sus postulados, porque son aves de pasos, en virtud de que se ocultan debajo de un escritorio desde que consiguen objetivos especĆficos, como cargos pĆŗblicos.
3.- Como aventureros en la exploración, no tardan en sacar al aire sus propios programas de radio y televisión, asà como portales de internet. Balbucean sin relojero profesionalista, mezclando los comentarios con las preguntas, que por ser tan extensas dificultan las respuestas de los entrevistados.
4.- Puntean como campeones en la bĆŗsqueda de anuncios, amparados a menudo en el chantaje. Pautan mĆ”s publicidad que los titulados porque, imprudentemente, en sus despachos se les tiran a funcionarios sin avisos y los abordan en sitios pĆŗblicos. La mayorĆa de los egresados universitarios son mĆ”s cuidadosos, ya que conocen y se aferran a los principios Ć©ticos.
5.- Cuando desconocedores los identifican como periodistas, con el cuello y la cabeza erguida, no desmienten esa condición, y hacen mutis, dejando la sensación de que los son.
6.- Acuden a los actos exclusivos para la prensa y los despojadores quieren formular mƔs preguntas que los periodistas verdaderos que cubren las respectivas fuentes.
7.- Conjeturan indiscriminadamente, insultan y difaman, porque no conocen las leyes de comunicación o, simplemente, forman parte de su estrategia de coacción extorsionista y para lograr view y live. Contra ellos no cesan las demandas judiciales.
8.- Asiduamente pronuncian los no recomendados adjetivos calificativos y garabatean en el censurado favoritismo verbal: ¡mi buen amigo!, ¡mi pana full!
9.- Aunque por aƱos perciben emolumentos en la prĆ”ctica usurpadora, se resisten a estudiar comunicación social a nivel universitario, porque se valoran como autosuficientes y hasta superdotados. Si optan por buscar un tĆtulo, lo prefieren de otra carrera, ya que invadieron el periodismo e ilegĆtimamente se consideran periodistas.
10.- A los periodistas profesionales ellos les rastrean fallas y ficticiamente les injertan una quinta pata, y hasta los descalifican, aparte de que vilipendian la Ley 10-91 que creó al CDP.
11.- Para justificar el experimentalismo no docente, enfatizan en que en Ć©pocas atrĆ”s los periodistas se forjaban en las redacciones de los periódicos, olvidando que las escuelas de comunicación datan de las dĆ©cadas de 1960-1970. Actualmente el conocimiento cientĆfico se ha incrementado exponencialmente, han surgido nuevos paradigmas y multiplicado la comunicación digital, en el reino del hipertexto y nuevas exigencias globales y empresariales.
12.- Algunos son tan intrépidos que intentan trazarles directrices a los periodistas profesionales, y hasta dirigirlos en programas de radio, televisión, internet y las instancias gremiales.
13.- Falsos apoderados pregonan que no estudiaron comunicación social, y que económicamente estĆ”n mejor que los que estudiaron. ¿Por quĆ©?
14.- Para pretender incorporarse, con adulterio, al Colegio Dominicano de Periodistas (CDP) manipulan el transitorio del artĆculo 5 de la Ley 10-91, promulgada el 7 de mayo de 1991, que crea a esa institución, y que establecen que “se considera periodista profesional al graduado de las escuelas de periodismo y/o comunicación social de nivel universitario, y al que tiene por ocupación principal, regular y retribuida, buscar, obtener y emitir informaciones u opiniones (…), y que obtiene de esa ocupación los principales recursos para su subsistencia”. El transitorio del artĆculo 4 seƱaló que -al MOMENTO de ser promulgada la Ley 10-91- serĆ”n aceptados como miembros los que tuvieran tres o mĆ”s aƱos en el ejercicio del periodismo, reconociendo asĆ el estatus profesional de mĆ”s de 300 colegas meritorios, una parte de los cuales sobrevive, fĆsicamente. Este TRANSITORIO fue ELIMINADO a los 90 dĆas, en una asamblea general del CDP (estuve presente en ella, en el CODIA) por lo que, a partir de ese MOMENTO, solo ingresarĆ”n a la entidad los egresados de comunicación social del nivel universitario.
15.- Los expoliadores piden como cosa loca, y astutos han caĆdo en la trampa de asociarse con potentados del bajo mundo, que les han inyectado recursos financieros a sus proyectos periodĆsticos empresariales. ¿Para quĆ©? Investigue usted.
¿Cómo superar ese cuadro calamitoso y transformarse en un experto de la comunicación social?
Desde el ComitĆ© Ejecutivo del CDP y nuestras escuelas de comunicación social en numerosas ocasiones hemos solicitado al ministerio de Educación Superior la validación de la experiencia de los empĆricos para que cursen la carrera, con la mitad del programa de estudios, y puedan optar por el tĆtulo de licenciado en comunicación. La respuesta ha sido negativa, con la correspondiente argumentación tĆ©cnica. O sea, tienen que partir de O, y agotar cuatro aƱos de repaso, que se facilitan en jornadas sabatinas, en el programa andragógico y en la virtualidad.
En las escuelas de comunicación social tenemos las aulas abiertas para los que tengan interĆ©s en prepararse y acreditarse. La pertinencia de formarse, para dominar los metamensajes y las teorĆas comunicativas y cibernĆ©ticas, descansa en cuatro pilares medulares:
1.- Ser dotado de la capacidad teórica, metodológica y conceptual para la redacción de contenidos, la investigación y el anĆ”lisis de contenidos y las audiencias, para el acceso a la empleabilidad en el mĆ”s apropiado desempeƱo laboral, y contribuir con la forja de la conciencia crĆtica y el cambio social. En el Estado y en corporaciones privadas solo estĆ”n nombrando a titulados en comunicación social, en concordancia con la Ley de Función PĆŗblica y la pulcritud operativa.
2.- Inscribirse legalmente en la nómina del CDP, para disfrutar de la protección profesional y los beneficios sociales correspondientes.
3.- Poder acogerse al secreto profesional y a la clĆ”usula de conciencia, establecidos en el artĆculo 49 de la Constitución de la RepĆŗblica.
4.- Desterrar la imagen de que es un enganchado y carece de calidad profesional, porque no estudió la carrera.
La creatividad, la confianza y la credibilidad en la preparación y difusión de los mensajes mediĆ”ticos, para impactar positivamente en las audiencias, reclama conocer a los nuevos ciudadanos, los nuevos media y el poder del capital privado y los oligopolios transnacionales, que controlan las redes libres y desnacionalizan los instrumentos tecno-culturales. Para que sean respetados y posean autoridad, los presidentes de los gremios han de ser profesionales que cumplan los requisitos legales, con prestancia en función de su dilatado servicio en el mercado laboral, y que no desempeƱen cargos en los gobiernos, para evitar conflictos de intereses. ¡Oyeron, Aurelio HenrĆquez y Beato!
La ilegitimidad conspira contra estos propósitos, por lo que extraña que académicos y gremialistas no se adhieran a la resolución de la Comisión Nacional Electoral del CDP, que ha rechazado a candidatos no titulados, que hayan sido anotados en el instante de la promulgación de la Ley 10-91, y que tampoco han ejercido el periodismo.
Al margen de cualquier decisión de una justicia – ¡oh Tribunal Superior Administrativo (TSA) garantista de ilegalidades! – sobre el recurso de amparo interpuesto por Beato, la impugnación de este engendro del vandalaje desprofesionalizante debe ser ampliada con el voto en las elecciones del próximo viernes 29 de agosto de 2025. Los que no simpaticen con Luis PĆ©rez Novas (profesor de la UASD) o su equipo, tienen la oportunidad de sufragar por la plancha de Convergencia, integrada por cuatro profesores de comunicación: Gustavo GuzmĆ”n y Luis GarcĆa (Universidad Dominicana OyM), Rafael Peralta Romero (UASD) y Descorides de la Rosa (UCSD e Infotep). ¡Adecentemos el ejercicio del periodismo, empezando por efectuar una profilaxis en el patrón del CDP!







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