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Día Nacional del Periodista, un día para reflexionar.

La república dominicana celebra cada cinco de abril, el Día Nacional del Periodista. Esta fecha se escogió porque se conmemora el nacimiento del periódico “El Telégrafo Constitucional de Santo Domingo”, primer periódico dominicano que circuló en el año 1821, cuyo editor fue José Núñez de Cáceres, a quien se señala como el fundador del periodismo en el país.
Decir que la celebración del Día del Periodista es celebrado en distintas fechas, dependiendo del país que sea. No obstante, el día 8 de septiembre se conmemora el Día Internacional del Periodista, en homenaje al periodista checo Julius Fucik, ejecutado por los nazis el 8 de septiembre de 1943.

En América, las celebraciones varían según hechos ocurridos en los respectivos países de la región.
El escritor, Gabriel García Márquez, dijo que “El periodismo es una pasión insaciable que sólo puede digerirse y humanizarse por su confrontación descarnada con la realidad”. A eso debe llevarnos, a humanizar el ejercicio de la comunicación, poniéndola al servicio de los que menos pueden, no por obra divina, si no por la inequidad económica y social existente en estos países en vía de desarrollo.

Para poner nuestras plumas al servicio de la colectividad y del desarrollo de nuestros pueblos, es sine qua non que nos despojemos del individualismo, del egoísmo, del sálvese quien pueda, de lo mío. Bajo esas condiciones, es imposible ejercer un periodismo ético y apagado a la verdad, esa verdad verdadera, no la creada por los grandes medios. Me refiero a esa verdad que libera.

Hoy como ayer en nuestro país, aunque no de la misma forma y bajo los mismos métodos, una gran amenaza se cierne sobre los periodistas. Ejercer un periodismo apegado a la moral, la ética y las buenas costumbres se ha convertido en un peligro, debido a los altos niveles de corrupción e impunidad que se registran en casi todas las instancias gubernamentales.

En el ayer se produjeron desapariciones, asesinatos, amenazas y hasta destierro de personas que no se dejaron amordazar. Hoy, si asumes con responsabilidad el ejercicio comunicacional, intentan denigrarte, te cierran toda posibilidad de acceder a los medios, llevándote a un estado de pobreza e indigencia inimaginable, como forma de condicionar tu posición ante temas importantes para el desarrollo del país.

Ante ese panorama, los periodistas estamos llamados a asumir una actitud firma y coherente con nuestros principios de honestidad, responsabilidad e independencia de criterio, para que nuestro ejercicio sirva para algo. 

El autor es Periodista.

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