Los líderes latinoamericanos buscan un respiro en la cumbre de Panamá
Panamá.- Entre escándalos, manifestaciones,
crisis económicas y popularidad en caída, varios jefes de Estado
latinoamericanos llegan a la Cumbre de las Américas en situación
delicada, lo que podría afectar al clima de la gran cita de los 35
líderes en Panamá.
Un escándalo de corrupción a gran escala
en Brasil, una masacre de estudiantes en la que estuvo involucrada la
Policía en México, el misterioso asesinato de un fiscal en Argentina, la
caída de los precios de las materias primas: varios jefes de Estado
llegan el viernes y sábado a Panamá en busca de un respiro político.
Algunos, como la presidenta brasileña,
Dilma Rousseff, y su homólogo mexicano, Enrique Peña Nieto, se
contentarían con dejar que los demás atrajeran la atención y, sin duda,
ceder un espacio al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, para que
provoque a EEUU tras las recientes sanciones contra altos funcionarios
venezolanos.
Otros aliados de Venezuela, como el jefe
de Gobierno ecuatoriano, Rafael Correa; el boliviano, Evo Morales; o el
nicaragüense, Daniel Ortega; seguirán los pasos de su aliado
venezolano, con consecuencias preocupantes para el desarrollo de la
cumbre.
"Esto jugaría en contra de una cumbre
tranquila e ilustrada, ya que tradicionalmente el mejor medio de desviar
la atención de los asuntos políticos internos es confrontar con EEUU",
explica Eric Farnsworth, vicepresidente del foro Consejo de las
Américas. "Es lo que generalmente hacen muchos jefes de Estado y,
considerando que actualmente se encuentran en situaciones internas
delicadas, la ocasión es perfecta para aferrarse al tema (de Venezuela),
aunque no crean totalmente en ello", agrega este experto.
- Una larga lista de dificultades -
Reelegida en octubre tras haberse
enfrentado a una ola de protestas sociales por los elevados gastos del
Gobierno con motivo del Mundial de Fútbol 2014, Rousseff está hoy
salpicada por un escándalo de corrupción.
El caso, ocurrido en el gigante
petrolero Petrobras y en el que están involucrados varios dirigentes de
su partido, ha provocado manifestaciones masivas contra la presidenta,
actualmente en caída libre en los sondeos de opinión, en un año en el
que el país se enfrenta al riesgo de entrar en la recesión económica.
En México, el presidente, tiene los
niveles más bajos de popularidad tras la desaparición, a finales de
septiembre de 43 estudiantes que fueron entregados por la policía local a
un grupo criminal que posteriormente los masacró, según las
autoridades. Además, la prensa también reveló a finales de 2014 que la
esposa del presidente había adquirido una residencia valorada en cuatro
millones de dólares a una empresa con contratos con el Estado.
Por su parte, la presidenta argentina,
Cristina Kirchner, fue objeto de acusaciones y manifestaciones tras la
muerte, aún no resuelta, del fiscal Alberto Nisman en enero. Este último
acusó a la presidenta de encubrir a funcionarios iraníes en la
investigación sobre un atentado mortal antisemita en 1994 en Buenos
Aires.
Otra presidenta, la chilena Michelle
Bachelet, eligió no viajar a Panamá tras un escándalo financiero que
involucra a su hijo y que afecta a su credibilidad, despertando rumores
de dimisión. Las graves inundaciones en el norte del país la empujaron a
renunciar a viajar a Panamá. "Realmente es una lástima, porque Chile es
uno de los actores más constructivos en la región", lamentó Ted
Piccone, exasesor diplomático de la administración de Bill Clinton.
- Una pausa efímera -
En un momento en el que algunos seguirán
la vía de Maduro, Venezuela podría causar varios problemas al líder
cubano, Raúl Castro, que se reunirá durante la cumbre con su homólogo de
EEUU, Barack Obama, en el marco de su acercamiento histórico anunciado
en diciembre.
"Cuba se encuentra en una situación
difícil", señala Piccone. La Habana "apoyará a Venezuela (...), pero al
mismo tiempo espera enfocarse en el acercamiento con EEUU".
En
cuanto a los que intenten desviar la atención de sus problemas durante
la cumbre, corren el riesgo de enfrentarse a la realidad cuando regresen
a casa, advierte el experto. "Pienso que simplemente serán vistos (por
sus compatriotas) como un presidente cualquiera en una cumbre
cualquiera, sin ningún impacto sobre sus vidas, lo que los hace aún más
intrascendentes", afirma Piccone.








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